En una metrópoli tan competitiva como la nuestra, sabemos perfectamente lo difícil que es abrirse paso y conseguir un salto internacional. En cualquier trabajo o profesión, pasar de las oficinas locales a las sedes globales en el extranjero requiere romper un montón de techos de cristal y luchar contra el desgastado prejuicio de que lo hecho en México no siempre está al nivel de la élite mundial. En el deporte profesional, específicamente en el futbol femenil, esa barrera de exportaci&oacu
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e;n parecía un muro de concreto casi indestructible. Durante muchísimos años
Fuente: Chilango (Entretenimiento). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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