Le interesa, ha dicho, de qué forma existimos en la mente de los demás. Qué somos, también, cuando solo somos una idea. Quizá por eso, su narrativa pasa, siempre, por la mente de alguien. Un alguien que, obsesivamente, trata de encontrar una salida. O de situarse en el mundo. ¿Es el amor algún tipo de brújula? ¿Orienta, cada vez de forma distinta, al yo? Claire-Louise Bennett (Wiltshire, Reino Unido) cree que debería hacerlo, pero también cree que cada vez le dejamos que lo haga menos. Las aplicaciones no son de ninguna ayuda, dice. En su última novela, la intensa, laberíntica y poderosamente interior, Besos, chao (Malas Tierras), se pregunta de qué manera el amor te coloca ante un espejo y te muestra aquello que jamás admitirías que también eres. Y a algo así solo puede llegarse, como diría Anaïs Nin, a partir del misterio de aquello que te atrae del otro cuando nada está pactado de antemano.
Lee la nota completa en El Pais.
Dejanos un comentario: