Septiembre tiene algo como de Año Nuevo pero con más calor: buenos propósitos, apuntarse al gimnasio, ordenar los armarios y no volver a improvisar la cena a las nueve con lo que depare el contenido de la nevera. Si tu nuevo yo ya lo intentó el año pasado y le salió regular, dile a tu nuevo-nuevo yo que se quede, y esta vez lo conseguiréis.
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