¿Cómo aprendí a pagarme primero a mí mismo? (Parte 2 de 2)

En la primera parte conté cómo, sin darme cuenta, tomé el gusto por ahorrar en una alcancía y aprendí a pagarme primero a mí mismo, a pesar de que nunca había leído sobre este concepto. Comenté que cuando cumplí 18 años, mi abuela me regaló una cuenta bancaria.

Hidalgo ¡Tiene algo!

Con ella abrí una cuenta de inversión a la que destinaba mis ahorros, para no tocarlos. En mi cuenta sólo quedaba el dinero que tenía disponible para gastar.

Hidalgo ¡Tiene algo!

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