Cuando Diablo III llegó a Nintendo Switch, fue una de esas adaptaciones que demostraron que una portátil podía convertirse en un lugar perfecto para jugar un RPG de acción. Blizzard ya había encontrado la manera de trasladar su fórmula a una consola de Nintendo y, al mismo tiempo, el público ya sabía perfectamente qué podía esperar de Diablo. Ahora, varios años después, Diablo IV llega a Switch 2 con una situación muy diferente: ya no se trata de demostrar que la saga puede funcionar en una portátil, sino de comprobar qué tan cerca puede estar esta versión de lo que encontramos en otras consolas.
Y la respuesta es bastante positiva. Diablo IV: Age of Hatred Collection no llega como una versión reducida ni como el juego de 2023 metido dentro de una consola portátil.
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