“Caían papeles flotando del cielo, papeles y ceniza. Había poca visibilidad, de unos 10 metros como mucho, pero me eché a temblar ante lo que se veía (…) Había llamas y humo por todas partes. Todo estaba extrañamente silencioso (…). Sentías la presencia de los muertos”. (La buena vida, Jay McInerney, Libros del Asteroide).
Escoger aleatoriamente este párrafo es representativo de lo que sucedió en las Torres Gemelas hace ya un cuarto de siglo.
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