Pues ya estamos de vuelta, tras un verano bronco y cruel que se ha empeñado en atormentarnos con los incendios devastadores, la desolación de la tragedia de Ceuta, unos cuantos terremotos para que nada falte y hasta las inundaciones de finales de agosto, como calamitoso remate de temporada.
Mucha pena todo y un sabor a ceniza entre los dientes.
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