Los fármacos adelgazantes han cambiado la forma en la que hablamos de la obesidad. Durante décadas, esta se presentó como un fracaso personal. Pero Ozempic, Wegovy, Mounjaro y similares ayudaron a millones de personas a perder peso y cambiaron el relato. Si la obesidad se podía corregir con un medicamento, era lógico pensar que se trataba de una enfermedad.
Parece un cambio bonito, pero el envés de esta afirmación tiene sus sombras. Y supone un enorme negocio.
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