Hace un par de días leí horrorizado como, en un presunto intento de robo, un integrante de la banda mexicana Camilo Séptimo había sido asesinado junto a su familia y a la mujer que trabajaba en su casa en el Estado de México. Su mujer embarazada y su hija, de apenas tres años, recibieron ambas tiros de gracia.
Bestial.
Lee la nota completa en El Pais.
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