Ayer hubo en el Parlamento numerosas referencias a aquellos que perdieron la vida durante su intento de llegar a Ceuta. Se utilizó la cifra de 141 muertos, cuando igual hubo otros muchos más que fueron devorados por el mar y de los que no queda huella alguna.
Quizá sea ese el lugar idóneo para abordar esta crisis, colocarse en la piel de quienes lo perdieron todo.
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