A finales del siglo XIX, un experimento aparentemente inocente alteró para siempre el equilibrio ecológico de América del Norte. En Central Park, Nueva York, unas cuantas decenas de estorninos europeos fueron liberadas en libertad. Lo que nadie previó fue que ese modesto grupo desataría una de las expansiones biológicas más agresivas y desconcertantes de las que se tenga registro.
Un fenómeno migratorio que cruzó el continente de costa a costa, llegó a rozar los 200 millones de individuos y acabó envuelto en una célebre leyenda sobre Shakespeare.
Lee la nota completa en Xataka.
Dejanos un comentario:
