La escena más dura de Nuestra tierra, el documental de Lucrecia Martel sobre el asesinato del líder indígena Javier Chocobar, es el careo entre un joven de la comunidad con uno de los imputados en los tribunales de Tucumán (Argentina). El chico tenía 13 años cuando el terrateniente Darío Amín y dos expolicías armados llegaron al valle de la comunidad Chuschagasta con la intención de explotar una cantera.
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