Nunca hemos tenido realmente certezas, pero, al menos, actuábamos como si de verdad existieran. Entre las noticias sobre las sequías, los efectos del fenómeno de El niño que se unen a los de la crisis climática, las alarmas sobre los comportamientos más que preocupantes de la IA, el genocidio que continúa y los triunfos electorales de la ultraderecha, la tentación de caer en una desesperación paralizante es cada vez más grande. Pocas veces encuentro ya esperanza en internet, el entusiasmo con el que alguna vez me interesé en las nuevas
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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