La banca a nivel mundial vive un periodo de buenos resultados en el papel, pero con marcadas diferencias en el mercado. Durante los últimos años, las tasas de interés se mantuvieron en niveles elevados en buena parte del mundo, un entorno que favoreció los márgenes de muchas instituciones financieras.
Sin embargo, en un escenario que comienza a cambiar, el tamaño del balance por sí solo ya no es suficiente. Los inversionistas miran cada vez más la capacidad de las instituciones para atender a más clientes con mayor eficiencia.
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