La fórmula propuesta era el clásico “ticket” estadounidense. Un tándem electoral que debía abarcar un espectro ideológico mayor que el de la propia candidata, muy circunscrito al votante clásico del Reagrupamiento Nacional (RN). Marine Le Pen, presidenta, y Jordan Bardella, primer ministro: dos formas de ver la ultraderecha.
La del segundo, más cercana al establishment, al poder económico, a una cierta moderación o cálculo en determinados ataques a la política migratoria. La primera, más social, radical, antieuropea y confrontada al islam.
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