Las lágrimas con sabor a campeón de Kimi Antonelli en México

Sobre el asfalto aún caliente tras 71 vueltas de un Gran Premio de México, la fiesta tenía una cromática ni mandada hacer. Los colores mexicanos y los italianos están hermanados. El confeti verde, blanco y rojo era una celebración a dos bandas: por un lado el primer título mundial del veinteañero Kimi Antonelli y por el otro la celebración mexicana de otra carrera de Fórmula 1 en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Por las bocinas de la pista sonó la voz del fallecido Luciano Pavarotti cantando “¡Vincerò!, ¡vincerò!” [¡Venceré!], el fragmento más famoso de la ópera Nessun doma. “No podía ver la pista: he estado llorando toda esa última vuelta. Es un sentimiento increíble”, dijo el italiano en sus primeras palabras como campeón.

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