La Fórmula 1 y MotoGP enfrentan un dilema de seguridad y costos millonarios ante la celebración de sus próximas carreras en el Golfo Pérsico, donde la escalada de los conflictos en Oriente Medio ha generado preocupación entre pilotos y escuderías, mientras los organizadores mantienen sus planes de competencia.
La situación se volvió especialmente delicada este domingo 1 de noviembre, después de que Yamaha anunciara que no participará en el Gran Premio de Catar de MotoGP, programado del 6 al 8 de noviembre, debido a las restricciones de viaje que mantiene la compañía por la situación regional.
La decisión representa un nuevo desafío para el campeonato de motociclismo, que asegura contar con las garantías de seguridad necesarias para realizar la carrera en el circuito de Lusail.
En el caso de la Fórmula 1, el calendario contempla dos competencias en la región antes de concluir la temporada: el Gran Premio de Catar, del 27 al 29 de noviembre, y el de Abu…
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