La polarización no solo empeora nuestra convivencia: también nos vuelve más estúpidos. La agrupación tribal en bandos enfrentados tiende a eliminar los matices que deberían acompañar cualquier deliberación mínimamente informada. Lo estamos viendo estos días en el debate suscitado por la ley de nietos y por la resolución del Tribunal Supremo que suspende cautela
cho al voto de algunos de los recién naturalizados.Seguir leyendo
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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