Catalina Aguilar Mastretta leyó por primera vez Mal de amores a los 13 años. Con la ilusión adolescente y las expectativas sobre el futuro consumió las páginas que su madre, Ángeles Mastretta, escribió en 1997 sobre la vida de la intrépida joven Emilia Sauri y su liberal familia en los años de la Revolución mexicana.
“Siempre tuve esta sensación de haberme reconocido en el personaje de Emilia.
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