RELATOS DE VIDA Estamos exhaustos, aún no podemos recobrar el aliento, yo creo que fueron más de cinco cuadras que corrimos sin parar, hasta encontrar este espacio frío, húmedo, apestoso, pero que sirve muy bien de refugio. Estamos intentando estabilizar la respiración, permanecemos en silencio, estáticos, no queremos emitir algún sonido que dé señal de donde nos encontramos.
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