LAGUNA DE VOCES
Viajar en una nave espacial sin rumbo es algo a lo que todos nos hemos acostumbrado, y desde hace mucho tiempo aprovechamos su tamaño para tener cementerios dónde guardar los cuerpos o cenizas de los viajeros que esperaban llegar a alguna parte pero se murieron con esa esperanza. Se ha desgastado la coraza de acero que nos protege de las inclemencias del espacio interestelar, crecen las amenazas de que acabaremos estampados contra otro de los muchos artefactos que cruzan el firmamento en busca de su destino, pero
Fuente: Plaza Juárez. Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
Dejanos un comentario:
