Después de todo, Alexander Zverev. Él, otra vez. Eleva el alemán el trofeo hacia el infinito y así acaba este US Open que comenzó plagado de incógnitas y que ha ido despejándolas a manotazos, aclarándolo todo. Por simplificar: en dirección a los 40, Novak Djokovic debe repensar hacia dónde va (o adonde quiere ir); la segunda línea sigue siendo teniendo una mandíbula de cristal; a Carlos Alcaraz aún le falta mecha, pero a su vuelta parece estar a punto; el tenis estadounidense (masculino) sigue aprisionado por un recuerdo cada vez
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
Dejanos un comentario:
