El lobo mexicano regresó a los paisajes del suroeste de Estados Unidos después de décadas al borde de la extinción, pero hoy vuelve a estar en riesgo por una orden ejecutiva del presidente Donald Trump que cambiaría las reglas para la protección de la especie. Pero el futuro del lobo no depende únicamente de lo que ocurra al otro lado de la frontera: México también arrastra pendientes para garantizar su recuperación y conservación.
El reto no es únicamente aumentar el número de ejemplares, sino conseguir que sobrevivan, se reproduzcan y puedan desplazarse por territorios seguros. La población silvestre de lobos mexicanos en Arizona y Nuevo México llegó a 319 ejemplares al cierre de 2025, mientras en el país se estima que existen entre 25 y 35 lobos en libertad , una cifra distante de la meta para alcanzar una población viable y autosuficiente con al menos 200 ejemplares en territorio nacional.
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