Alrededor de 300 carpetas, divididas por municipios y organizadas por orden alfabético. En su interior, imágenes sexuales de adolescentes, difundidas de forma no consentida. Se anunciaban en un grupo de Facebook y posteriormente se vendían a través de Telegram por tan solo 7,5 pesos (0,38 euros).
Fue así, navegando por las redes sociales, como una adolescente mexicana de 16 años descubrió que sus imágenes privadas habían terminado a la venta.
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