Incluso a los gallos que no cantan también les sale la cresta porque ser valiente es una actitud ante la vida. El surfista Aitor Francesena (Zarautz, 55 años) así lo ha demostrado antes y después de su ceguera. Apodado Gallo desde joven, por su determinación y cabezonería, es el hermano mayor de tres; después de él, están Leire y Ainhoa.
Perder el sentido de la vista es un viaje en el que ha estado inmerso casi 30 años.
Lee la nota completa en El Pais.
Dejanos un comentario:
