El Gobierno de Cuba, en medio de la peor crisis de todos sus tiempos, admite ahora aquello que por décadas le ha costado aceptar: que si alguien tiene posibilidad de salvar el país, esos son los propios cubanos. Esta semana, la Gaceta Oficial publicó el decreto que modifica las regulaciones que por años impidieron a los emigrados convertirse en socios empresariales en sus propias tierras. Una reforma al artículo 54 del Decreto Ley 133 lo confirma: “Pueden ser socios de las micro, pequeñas y medianas empresas y empresas privadas con
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