Canadá se atreve a plantar cara a Trump

Si ningún funcionario quisquilloso pone problemas en la frontera, basta con media hora para ir del aeropuerto de Detroit al despacho de Drew Dilkens. El alcalde de Windsor, localidad canadiense literalmente pegada a Estados Unidos, recibe al recién llegado en una sala del Ayuntamiento desde la que se ven, al otro lado del río Detroit, los rascacielos art decó de la ciudad de Míchigan. El anfitrión ofrece la mejor de las sonrisas, pero no oculta su preocupación. “Por muy locos que nos parezcan sus comentarios, por muy inusual que sea

Hidalgo ¡Tiene algo!
Hidalgo ¡Tiene algo!

Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.



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