De Cartas y Traidores

Por Horacio Rivera

Hasta dentro de cinco años podremos saber los mexicanos el contenido de la carta explicativa que los gringos enviaron al gobierno de Claudia Sheinbaum respecto a la presencia de varios agentes de la CIA en un operativo antidrogas en Chihuahua. Aumenta la presión. Se acabaron las lealtades

Por un buen tiempo no sabremos qué dice la mentada carta de los gringos, toda vez que la Secretaría de Relaciones Exteriores decidió no dar a conocer el contenido durante cinco largos años. El pretexto para congelar la información es que la respuesta de Estados Unidos podría afectar las relaciones diplomáticas entre los dos países. Las sospechas vuelven a levantarse. Una vez más, la terca realidad superó a la ficción inventada por los morenistas. Primero vino el disgusto en la mañanera de Palacio. Surgieron los extrañamientos y las condenas por parte de México. ¡Cómo era posible que cuatro agentes de la CIA anduvieran jalando en Chihuahua en un operativo antidrogas! ¡Un atentado a la soberanía nacional! Incluso llegó a hablarse de un juicio político contra la gobernadora de Chihuahua, la panista Maru Campos. Toda la izquierda estaba indignada, exigían explicaciones. Sí, pero con ganas de que no se las dieran, porque en el momento que llegaron las explicaciones, los quejosos decidieron esconderlas debajo de la alfombra. ¿Qué dirá la carta qué tanto asusta en Palacio Nacional? Como siempre, el silencio y la opacidad con los se conduce el gobierno levantan todo tipo de especulaciones. Quizá en la carta se menciona que el gobierno mexicano sabía a la perfección que los agentes de la CIA estaban “en campo” colaborando con la Fiscalía de Chihuahua. O quizá el mensaje es que, aunque el gobierno federal sabía del narcolaboratorio en Chihuahua, nunca hizo nada al respecto. Por lo que la gobernadora no tuvo más remedio que echar mano de los gringos para realizar el operativo.

No sería raro que fueran los propios gringos quienes dieran a conocer a la opinión pública el contenido de la “carta incómoda” en algún momento. Cualquier día podría aparecer una nota o un reportaje, lo mismo en el L.A. Times, que en el Washington Post o en ese “pasquín inmundo”, vocero oficial del trumpismo, mejor conocido como el New York Times. Inclusive en la televisión. Medios y redes sociales hay muchos. Todo está en que los gringos juzguen cuál es el momento oportuno para detonar la bomba. Y como ya es costumbre, ese momento llegará cuando el gobierno mexicano menos se lo espere. ¿O alguien esperaba que el New York Times revelara, como lo hizo la semana pasada, que varios políticos mexicanos, de los machuchones, se han convertido en informantes de los gringos?

Traidores del movimiento

O sea que al más puro estilo de sálvese quien pueda, algunos morenistas ya han comenzado a echar de cabeza a otros morenistas con tal de salvar el pellejo. Se vendieron a los gringos. Aquí la pregunta es dónde queda la soberanía nacional, esa soberanía que tanto le reclama la presidenta Sheinbaum. Porque visto con objetividad, esos que traicionan al “movimiento” que los llevó al poder y los bañó de oro, son políticos que poseen una enorme cantidad de información privilegiada, la cual no sólo tiene que ver con otros políticos de Morena, sino con temas igualmente sensibles. Hasta ahora nos han vendido la idea simplona de que quienes se vuelven informantes de los gringos, exclusivamente sueltan la sopa sobre temas que tienen que ver con la producción y el tráfico de drogas. ¿Y quién nos asegura que esos mismos gringos no les exigen información acerca de otros temas que en apariencia nada tienen que ver con la maña? Temas que también podrían vulnerar la soberanía nacional. Por ejemplo información reservada acerca de recursos naturales como minas y tierras raras. Cuántas cosas podría revelar alguien como Américo Villarreal, el flamante gobernador de Tamaulipas, acerca de los enormes yacimientos de petróleo y litio que se hallan en el altiplano tamaulipeco. Es muy delicado que gente del nivel de un gobernador ande por ahí contando cosas al gobierno de un país que se caracteriza por su vocación de agandallarse todo lo que está a su alcance. ¿Y algo así no debería ser visto como traición a la patria? 

Bajo presión

“México necesita ser rescatado de su propio gobierno”. Ese comentario vino de Marco Rubio, el delfín de Donald Trump, de quien se dice que podría ser el próximo presidente de Estados Unidos. Rubio ya no se anduvo por las ramas, ahora sí soltó la neta. Lo que debería preocupar, no sólo a la presidenta, sino también a la dirigencia morenista, es que con la “desbandada de conciencias” el partido gobernante da muestras de que está pasando por un momento muy tenso; se desquebraja y no hay poder que lo evite. Tuvo razón la presidenta Sheinbaum cuando dijo en un discurso pronunciado en el Monumento a la Revolución el pasado 31 de mayo que “Primero vienen por unos, luego por otros, hasta que las oficinas de justicia se vuelven el principal elector en México…” No lo dijo de manera literal, pero el comentario apunta a que podría llegar el día en que las elecciones en México sean calificadas y aprobadas por el gobierno gringo. Por supuesto la alusión presidencial tiene que ver con las elecciones del 2027 y del 2030. Ya sucedió en Colombia y va a suceder en México. Los gringos jamás volverán a aceptar que un presidente de izquierda sea su vecino. Pero hay que ver el vaso medio lleno. Con los gringos encima, mucho cuidado tendrán nuestros políticos de no asociarse con el crimen organizado para que éste financie sus campañas. Y mucho cuidado tendrá la maña para que los gringos no la asocien con los políticos.

Vaya lío en el que ahora se encuentra Sheainbaum.



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