Alguien utiliza una frase que escuchó en un podcast, repite una opinión que leyó en redes sociales o comparte una reflexión que parece profunda. Pero cuando alguien le pregunta qué significa exactamente, no siempre sabe cómo explicarla con sus propias palabras.
El psicoterapeuta y divulgador de la filosofía estoica Donald Robertson habla de este problema en una entrevista con La Voz de Galicia: “Repetimos lo que oímos como pericos, sin entenderlo realmente ni saber lo que significa”. La idea es sencilla: podemos recordar una frase y repetirla muchas veces sin tener claro qué significa realmente, pero el problema no está en aprender de otras personas, sino en aceptar una opinión sin detenernos a pensar por qué deberíamos creerla.
Repetir una idea no significa comprenderla
En las conversaciones cotidianas abundan frases como “hay que salir de la zona de confort”, “todo pasa por algo” o “el dinero no compra la felicidad”.
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