Durante siglos, las perlas mexicanas caracterizadas por sus particulares colores y brillo, fueron una de las razones por las que los exploradores europeos miraron hacia el Golfo de California. En las aguas que hoy rodean Baja California Sur, las ostras perleras formaron parte de una economía que llevó conchas y gemas hacia mercados de Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, la extracción de ostras perleras terminó por reducir los bancos naturales y la actividad prácticamente desapareció.
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