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inales de 2016, Francia acaparó miradas internacionales con una obra que prometía revolucionar la infraestructura verde: un kilómetro de pavimento completamente cubierto de paneles fotovoltaicos en la región de Normandía. En el papel, la propuesta resultaba brillante. Permitía generar electricidad limpia al aprovechar una red vial ya construida, sin ocupar terrenos agrícolas, reserva
s naturales ni az
oteas residenciales. Se trataba de la mayor instalación de este tipo en el planeta y el anticipo de un plan que buscaba extenderse por 1,000 kilómetros de caminos franceses. El entusiasmo duró muy poco.
Fuente: Xataka (Ciencia). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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