Ha
c
e un par de años, la inteligencia artificial apuntaba como la gran salvación del trabajo moderno. Diversos especialistas y gurús tecnológicos aseguraban que su implementación iba a alejarnos de las tareas más repetitivas, a devolvernos horas libres para la vida “normal” y a convertirse en una herramienta clave para proteger los puestos de trabajo. Confiando en esa promesa, millones de profesionistas modificaron sus manera de trabajar esperando un sa
lto importante en
su día a día. El detalle es que apareció un nuevo problema, la realidad no ha estado a la
Fuente: Xataka (Ciencia). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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