Lindsay Clancy y el monstruo de Frankenstein

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Un crimen atroz atrae siempre a la multitud, y ninguno como el de la madre que mata a sus hijos. Pero las mujeres que han llenado durante semanas el juicio de Lindsay Clancy no acudían a un espectáculo, sino a mirarla de cerca, cuaderno en mano, buscando reconocer en ella algo propio. Lo ha contado Stephanie McCrummen en The Atlantic, en una crónica de atmósfera y de escucha que enfoca la cámara hacia atrás, a las dos filas de bancos donde se sientan estas peculiares espectadoras. Pero volvamos al juicio.

Hidalgo ¡Tiene algo!
Hidalgo ¡Tiene algo!

Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.



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