LAGUNA DE VOCES
Los huesos del cuerpo reconocen, con todo tipo de dolores, la llegada de las lluvias. Son de una exactitud y sabiduría única, porque al resquebrajamiento de las manos, se suman las rodillas que hacen ruidos llenos de misterio, como si los hilos que permiten manejarlas se hubieran llenado de herrumbre, para quedarse trabados y con ello las piernas de quien se da cuenta que, el resto de su vida padecerá el dolor eterno de quien no tiene sosiego ni descanso
en la existencia. Verdaderamente, confiesan quienes padecen
Fuente: Plaza Juárez. Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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