Llegar a la tiendita de la esquina, pedir unas papas, un refresco y pagar con el celular todavía no es algo cotidiano para buena parte de los mexicanos. En muchos pequeños comercios, el efectivo sigue siendo la única opción, incluso cuando el cliente ya tiene una tarjeta o alguna aplicación para hacer pagos digitales.
El problema no está solamente del lado de los consumidores.
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