No basta con abrir la puerta, jalar una silla a la mesa o creer que estamos creando un lugar para las mujeres. El desafío de la equidad no está en abrir a las mujeres los ámbitos público y privado; el verdadero reto está en crear espacios seguros que generen pertenencia, permanencia
y desarrollo en las personas.Hace unos días, en un encuentro convocado por inDrive en Mérida, participé en una conversación que, en apariencia, unía dos mundos muy distintos: el deporte y la movilidad. Frente a un grupo de niñas, una
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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