A punto de cumplirse 25 años de los ataques del 11-S contra las Torres Gemelas, los ciudadanos de Nueva York empiezan a tener información sobre algo que muchos sospechaban, pero de lo que no tenían confirmación oficial: la toxicidad del aire que respiraron después de los brutales atentados de Al Qaeda.
En contra de lo que decían las autoridades, el polvo y las toxinas que había en los alrededores de la Zona Cero podía hacerlos enfermar.
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