Por Horacio Rivera
La maña le cantó el tiro derecho a Omar García Harfuch, secretario de Seguridad. Le dieron 24 horas para liberar a un malandro conocido como El Amarillo y retirar a la policía y el Ejército de la zona conurbada de Acapulco, o Acapulco se convertiría en un “desmadre”
Las amenazas de la maña contra Harfuch son la respuesta feroz del crimen organizado. Los golpes del gabinete de Seguridad le han pegado duro y los afectados ya están cobrando la factura. Para la maña cada día está más claro que alguien como Harfuch es una amenaza. Su poder ha crecido enormemente con el apoyo de los gringos. Tiene las simpatías y las confianzas del secretario de Estado, Marco Rubio, siempre y cuando persiga a los malandros de los cárteles mexicanos. El súper policía no puede fallar. El polvorín se encendió cuando el líder de Los Rusos, un mañoso conocido como El Amarillo, fue detenido en Puebla el 3 de septiembre junto con algunos de sus escoltas. A modo de revancha, el 5 de septiembre Los Rusos se atribuyeron el asesinato de Eduardo Bustos Pérez, un oficial de la Guardia Nacional que realizaba labores de inteligencia y que se encontraba de vacaciones en Plan de Lima, Guerrero. Antes de que lo levantaran, Bustos Pérez subió un video en redes sociales en el que denuncia que, tanto compañeros suyos de la Guardia Nacional como sus superiores, reciben sobornos de otro grupo de mañosos conocido como Los Ardillos. Unas horas después de que hallaran el cadáver mutilado de Bustos Pérez, Harfuch dio el manotazo. Las fuerzas federales lanzaron un operativo en la zona rural de Acapulco, donde fueron arrestadas 16 personas que se supone estaban vinculados a Los Ardillos. Un laberinto de intereses, venganzas y luchas de poder. Con tanto trajín se le “calentó la plaza” al Secretario Harfuch.
El poder del Estado
Ahora ya no queda más que echar toda la carne al asador. Si Harfuch y el Secretario de la Defensa, el general Ricardo Trevilla, titubean o se tardan en actuar, quizá no pierdan la guerra, pero la percepción que quedará en el imaginario colectivo es que se rajaron a la hora de la verdad. No hay más opción que poner un escarmiento y dejar muy claro que el Estado es más poderoso que cualquier grupo de malandros. Con tono arrogante el grupo de Los Rusos le lanzó un ultimátum de 24 horas a Harfuch para que liberara a El Amarillo. Pero lo que en apariencia es un ultimátum para Harfuch y su gabinete de Seguridad, es también la voz de la maña amenazando al pueblo. O jalas con el crimen organizado o te atienes a las consecuencias. Claro está que cuando vemos un video de 8 minutos de duración como el que grabó el oficial Bustos Pérez, en el que da cuenta de las pillerías de sus compañeros y sus superiores, quienes recibían cientos de miles de pesos por trabajar para la maña, parecería imposible pensar que con todo y el enorme el poder del Estado se pudiera controlar a la delincuencia. Es muy grande la corrupción y sus tentaciones. Son muy pocos los que se resisten a un “cañonazo” en efectivo. ¿Cuántos oficiales y mandos de la Guardia Nacional reciben sobornos del enemigo? Tal vez muchos más de los que podríamos suponer. Sólo habría que imaginar al ahora famoso Cabo Medina, personaje del que Bustos Pérez hace referencia en su video. Según lo dicho en el video, el cabo Medina recibe por parte de la maña 100 mil pesos a la quincena. Eso es mucho dinero, si se considera que un cabo de la Guardia Nacional gana más o menos veinte mil pesos al mes. O sea que en un año de andar jalando con la maña, mi cabo podría llevarse algo así como 2 millones cuatrocientos mil pesos. Nada mal para alguien que ni siquiera pasó por un colegio militar. Qué decir de los altos mandos. Ésos ya se cotizan aparte. Con ellos el tabulador del crimen organizado es mucho más generoso. De tal suerte que alguien con rango de general no vende el alma al diablo por menos de tres cientos mil pesos a la quincena. Nada mal.
Incendios
Además de apagar el incendio en Guerrero, Harfuch tendrá que ser muy cuidadoso de no toparse de frente con un personaje al que se le vincula con Los Rusos; nada menos que el incorregible y carismático senador con licencia, Félix Salgado Macedonio. Por ahí ha circulado una fotografía donde se ve a Salgado Macedonio muy sonriente, abrazando a un hombre llamado Fermín Villalba, padrastro de uno de los líderes de Los Rusos en el poblado de Ayutla de los Libres. Para nadie es un secreto que Salgado Macedonio está aferrado a la idea de heredar de su hija, Evelyn Salgado, el puesto de Gobernador de Guerrero. Estamos hablando de alguien que posee un enorme poder en el estado y que es capaz de movilizar a mucha gente, incluidos estudiantes y campesinos. Salgado Macedonio es ese tipo de político con el que un policía como Harfuch no quisiera tener diferencias. Al menos mientras el Toro sea protegido de López Obrador. Pero Harfuch sólo puede apagar incendios. Lo que no puede hacer es evitar que el pueblo de Guerrero continúe eligiendo como gobernantes a malandros. Es responsabilidad de ese pueblo vigilar y levantar la voz cuando sabe que alguien que tiene vínculos con la maña, pretende competir en una elección. Si no es así, ese mismo pueblo termina por convertirse en cómplice de su propia degradación. Por lo pronto en Guerrero la plaza está que arde.
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