Terrorismo Nacional

Por Horacio Rivera

Cada vez son más frecuentes en México hechos que podrían calificarse como atentados terroristas. Coches bomba, minas terrestres, bombas lanzadas desde drones… Todo cabe en el catálogo de la maña, quien no está dispuesta a cambiar los abrazos de López Obrador por los plomazos de la presidenta Sheinbaum

Hace poco más de un mes fueron cinco personas las que aparecieron colgadas de un puente, sobre la carretera en el municipio de Pánuco, Zacatecas. Otros cinco cuerpos sin vida fueron también localizados en otros pueblos de la región. Días después del siniestro hallazgo, surgió un video en las redes, en el que un grupo de gente armada y encapuchada, supuestamente del Cártel de Sinaloa (división “Mayito Flaco”), posa frente a la cámara mostrando sus rifles de asalto. Al mismo tiempo, un hombre situado al frente del grupo lee un papel que trae entre las manos. Su voz, que pareciera grabada en un interior y no en el bosque donde ocurre el video, amenaza a todo aquel que no se someta y no respete los acuerdos hechos con su organización y con sus aliados. “Un pequeño Golpe de autoridad”, acota el de la voz haciendo referencia a los diez levantados que aparecieron días antes. Lo más preocupante ocurre cuando sus amenazas se centran en el gobernador de Zacatecas, David Monreal, a quien le exige que cumpla los acuerdos que su gabinete tiene con la organización, ya que la organización está cumpliendo con lo pactado. ¿Qué será eso que tiene que honrar el gobernador Monreal que tanto preocupa a la maña? La presidenta Sheinbaum en su conferencia mañanera salió al quite. Tras los análisis realizados por su Gabinete de Seguridad, se había comprobado que el video es un vulgar montaje, el cual presenta diversas inconsistencias y, por lo tanto, carece de autoridad. Caso cerrado. Bueno, eso hasta que semanas más tarde explotaría un coche bomba en Ojocaliente, otro pueblo de Zacatecas.

La vida un hilo

Las imágenes son inquietantes. Los escombros esparcidos por toda la calle y los coches calcinados, frente a la comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente, demuestran que quienes ejecutaron el atentado buscaban sembrar el terror. Y vaya que lo lograron. También que claro que no pretendían que hubiera muertos. De lo contrario no habrían detonado el coche bomba frente a la comandancia de policía ni de noche, sino en el centro del pueblo a plena luz del día, precisamente durante la celebración de la fiesta patronal. Aun así hubo varios heridos, entre ellos un policía. No, no fue un ataque perpetrado por aprendices, sino por profesionales, gente capacitada en el terrorismo. No sería aventurado pensar que entre un atentado y otro existe alguna relación. Y si no existe, son muchas las coincidencias. ¿Acaso el gobernador Monreal no cumplió con lo que se le pidió por parte de cártel de Sinaloa en el video que el Gabinete de Seguridad calificó como un montaje? También es cierto que el atentado podría ser obra de algún grupo de la maña que quería calentarle la plaza a otro grupo rival. Cualquiera que sea la razón, el terrorismo ha convertido a Zacatecas en un polvorín que arde cada vez que la maña decide enfrentar al gobierno del estado. Además de los levantones y las amenazas, ahora hay que cuidarse de las bombas, las cuales podrían estar ocultas dentro de un coche o podrían caer del cielo, lanzadas por un dron. O por qué no, esas bombas también pudieran estar ocultas debajo de la tierra en algún paraje de la sierra michoacana, esperando pacientes que alguien las pise para arrebatarle la vida. Ocurrió hace unos cuantos días, cando un elemento del Primer Batallón de Fuerzas especiales del Ejército (“los murciélagos”) falleció, luego de que le explotó una mina terrestre en un camino del poblado de Tumbiscatío. Sí. En Michoacán. 

Hidalgo ¡Tiene algo!

¿Vandalismo o terrorismo?

Terrorismo no sólo significa acabar con la vida de las personas, también incluye atentar contra los bienes del pueblo para golpearlo. Sólo habría que ver los estragos que causó el apagón masivo de energía eléctrica que dejó en la oscuridad a cuatro estados del sureste mexicano (Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas). Según las versiones de la CFE el apagón, ocurrido el 31 de agosto, se debió al “vandalismo”. ¿Vandalismo? Vandalismo es pintarle bigotes a una estatua de Benito Juárez y salir corriendo. Pero dañar una torre (o varias) de alta tensión, al grado de dejarla inservible y afectar a cientos de miles de personas, eso es otra cosa. Sólo hay que imaginar lo que se necesita para dañar severamente algo de las dimensiones y la resistencia de una torre de transmisión que puede llegar a medir más de ciento cincuenta metros de altura. ¿Fue la maña, fue un grupo guerrillero? En México la guerrilla no se ha ido. Que el gobierno sea de corte socialista no significa que la guerrilla no tenga motivos para dar de manotazos. A río revuelto todos los pescadores quieren su parte del botín.

El costo

Ya sea por las presiones del gobierno gringo o por un acto de conciencia, la presidenta Sheinbaum y su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, han golpeado muy duro a la maña en los dos últimos años. La respuesta ha sido feroz. Luego de un sexenio de inacción por parte del gobierno de López Obrador, acabar con la violencia y la inseguridad en México está costando muchas vidas. Es el precio. ¿Y qué nos asegura que el terrorismo no llegará a las grandes ciudades? ¿Qué nos garantiza que el Ejército y la Guardia Nacional tienen la capacidad para combatir a un enemigo de ese calibre? No pareciera una coincidencia que tanto la explosión del coche bomba en Ojocaliente, como el “vandalismo” que provocó el apagón masivo en el sureste mexicano, hubieran ocurrido en días muy cercanos al segundo Informe de Gobierno de la presidenta Sheinbaum. Si el río suena es que agua lleva.

Hidalgo ¡Tiene algo!


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