La idea puede parecer descabellada: ingerir psilocibina, el ingrediente activo de los hongos alucinógenos, antes de comenzar una quimioterapia, no para relajarse, sino para protegerse de uno de los efectos secundarios más comunes y dañinos del tratamiento contra el cáncer. Sin embargo, esta es una posibilidad muy seria que investigadores exploraron en un estudio publicado esta semana en la revista Science.
Realizados principalmente en ratones y algunos tejidos humanos, los experimentos se centraron en una complicación llamada "neuropatía periférica", que afecta a millones de pacientes en el mundo.
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