Por Aline Suárez del Real Islas Hay temas que preferimos no tocar porque sentimos que, al nombrarlos, podríamos atraerlos. El testamento es uno de ellos: para algunas personas, hablar de qué pasará con sus bienes cuando mueran es casi como invitar a la muerte a la puerta de la casa.
Para otras, simplemente es un trámite que puede esperar hasta que sea necesario. Quizá por eso, muchos siguen posponiéndolo.
Lee la nota completa en Chilango.
Dejanos un comentario:
