Por Aline Suárez del Real
Islas Hay temas que preferimos no tocar porque sentimos que, al nombrarlos, podríamos atraerlos. El testamento es uno de ellos: para algunas personas, hablar de qué pasará con sus bienes cuando mueran es casi como invitar a la muerte a la puerta de la casa. Para otras, simplemente es un trámite que puede es
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erar hasta que sea necesario. Quizá por eso, muchos siguen posponiéndolo. Aunque la Ciudad de México concentra 23% de los documentos de este tipo que se otorgan en el país —más que
Fuente: Chilango (Entretenimiento). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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