Hay un conocido dicho popular que señala: “El peor enemigo de una mujer es otra mujer”. Sería estupendo que todas fuéramos feministas pero no es así, y eso es lo primero que pensé cuando leí que capitanas de distintos equipos de fútbol habían pedido a la Real Federación Española de Fútbol que creara un acuerdo —ya está en marcha— con una clínica de fertilidad para sufragar los tratamientos de preservación de óvulos a las jugadoras.
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